Muy noble, muy leal y muy heroica
Entre las alzadas piedras pulidas, adoquines tintados con el
sudor de los hombres bravos y el teñido negro y rojo pardo de los toros
impacientes, se escucha el esplendor del sonido estilizado del salitre, el
azufre y el carbón quemado. En ese mismo instante, el orgullo se hace leal y el
presente se convierte en nobleza. La nobleza de un pueblo y sus visitantes
siendo fiel a su presente y marcando con orgullo su pasado.
Lealtad ante todo. Lealtad y prudencia ante el bóvido que,
tras mareas de piel pintada en blanco, pisa fuerte y bravo la argamasa de entre
la pizarra y hace de su fuerza el desgaste, un sello apreciado. Y el coraje de
sus gentes y convidados por sentir y ser estimados con miradas ofrecidas y sus
rasgos de gentileza.
Desde Santo domingo a Mercaderes. En los quicios asoman los
pañuelos a las asociaciones, entregados como héroes de esta tierra, que
destinan a la plaza la destreza indomable de las reses.
Roja la faja y rojo el pañuelo. Como la sangre que hierve en
sus calles.
Blanca la paz que se respira y el sudor derramado en la
bajada, brotada del alma de un buen pamplonica. Gesta de su ferviente valía.
Emilio Luis Parras Alcalde

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