martes, 25 de septiembre de 2012

Ahora sí


AHORA SI

Ahora, ya si. Ahora, doy por concluido un periodo. Una época transitoria en la que la virtuosa juventud quinceañera y la insípida razón de madurez se funden para dar en común el conocimiento a base de vivencias.

Una etapa en la que, el más mínimo detalle, hace mella en el cáliz carnal del motor bombeante de la vida y llena el espacio, distraído, de la esfera del recuerdo y el olvido.

A dado tiempo para mucho. Tanto para el presente envenenado por las huellas de pisadas, aun sonantes, que calman la sed de mi conocimiento. Para el pasado. Refrescando las agrias noches  en que la duda y la ignorancia eran dueñas de una dulce acomodada soledad.

Y como no, para el futuro. Retorciendo unas finas hebras, abastecidas de una materia prima natural. Tejiendo una  forzada prenda, anexionando y entrelazando mi soberana virtud jovial con las fuertes baras de la cordura, y esmerando en ligar en sus cruces el sazonado del desprecio, la mentira y el desengaño.

A dado tiempo para vivir. Para hacer locuras precisas y para actuar con la madurez regente, cosechada de la experiencia. Para ofrecer y percibir. Para soñar. Para gritar y callar. Para dejar que la fuerza de las olas agiten la firmeza de mi esfigie e intenten desmembrar la suave base de arena fina donde posé los cimientos físicos de mi caminar.

He llorado. He ganado y también he perdido. Me he enamorado como los zagales se enamoran a la corta edad de la pubertad.  Me he desenamorado, he sufrido pero también he reido y he sido afortunado. He ido pero también volví. Conocí. Dije la verdad pero también mentí. He sido piadoso ,eso sí. He atacado y he sido invadido. He caído pero también he levantado, y siempre más alto. También deseche. He sido chulo, narcisista y orgulloso, pero también he prestado la llave de mi vida y he abierto el cajón de mis más íntimos secretos. También he sido vandaleado.

He dormido solo y acompañado. A su vez, y de igual forma, también he despertado. Ahora, en el desayuno de la vida, voy tostando el pan y rellenando el fuel con el que mojare mi sustento, y el de tanta y tanta gente que, desde entonces, en mi cama duermen y en mi mesa, día tras día, almuerzan. Ahora sí.
Emilio Luis Parras Alcalde

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