AHORA SI
Ahora, ya si. Ahora, doy por concluido un periodo. Una época
transitoria en la que la virtuosa juventud quinceañera y la insípida razón de
madurez se funden para dar en común el conocimiento a base de vivencias.
Una etapa en la que, el más mínimo detalle, hace mella en el
cáliz carnal del motor bombeante de la vida y llena el espacio, distraído, de
la esfera del recuerdo y el olvido.
A dado tiempo para mucho. Tanto para el presente envenenado
por las huellas de pisadas, aun sonantes, que calman la sed de mi conocimiento.
Para el pasado. Refrescando las agrias noches
en que la duda y la ignorancia eran dueñas de una dulce acomodada
soledad.
Y como no, para el futuro. Retorciendo unas finas hebras,
abastecidas de una materia prima natural. Tejiendo una forzada prenda, anexionando y entrelazando mi
soberana virtud jovial con las fuertes baras de la cordura, y esmerando en
ligar en sus cruces el sazonado del desprecio, la mentira y el desengaño.
A dado tiempo para vivir. Para hacer locuras precisas y para
actuar con la madurez regente, cosechada de la experiencia. Para ofrecer y
percibir. Para soñar. Para gritar y callar. Para dejar que la fuerza de las
olas agiten la firmeza de mi esfigie e intenten desmembrar la suave base de arena
fina donde posé los cimientos físicos de mi caminar.
He llorado. He ganado y también he perdido. Me he enamorado
como los zagales se enamoran a la corta edad de la pubertad. Me he desenamorado, he sufrido pero también
he reido y he sido afortunado. He ido pero también volví. Conocí. Dije la
verdad pero también mentí. He sido piadoso ,eso sí. He atacado y he sido
invadido. He caído pero también he levantado, y siempre más alto. También
deseche. He sido chulo, narcisista y orgulloso, pero también he prestado la
llave de mi vida y he abierto el cajón de mis más íntimos secretos. También he
sido vandaleado.
He dormido solo y acompañado. A su vez, y de igual forma,
también he despertado. Ahora, en el desayuno de la vida, voy tostando el pan y
rellenando el fuel con el que mojare mi sustento, y el de tanta y tanta gente
que, desde entonces, en mi cama duermen y en mi mesa, día tras día, almuerzan. Ahora sí.
Emilio Luis Parras Alcalde

No hay comentarios:
Publicar un comentario