SEÑORA DEL OLVIDO
Hoy, enredado entre sus manos sudorosas. Plegadas de años de lucha por finos
abultamientos de piel marchita, que me recuerdan tanto a las frías mañanas de
invierno. Aquellas, en las que despertabas al alba para querer como madre y
vivir como mujer sufrida. Hoy, que vivo en el desconcierto de la ausencia y el amor en vida. Vuelvo a
recordar en leves estallidos de tiempo, que se siguen alargando como un fino
hilo de seda. Sus manos me hacen recordar vestigios de mi persona. Fieles
palabras de advertencia, de alegrías y de penas. Hoy, que su persona ignora inconsciente al mundo. Entre el cariño
a mi angustia y el abatimiento de mi agonía. Ojala pudiera huir de esa cárcel
del olvido y sentir . Sentir que le arropo en cada ocaso y que mi alma le vela
por mas distancia que corte el viento. No es justo que se cierre el cajón de
sus recuerdos. Ni se apague su sensibilidad al sufrimiento. A la fatiga de seguir creciendo como mujer.
Desde mi vera hoy paseo con ella por una braña sin camino y un final sin
destino. Camino , camino y camino.
Emilio Luis Parras Alcalde

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